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OverviewTengo setenta y cuatro años y vivo en un pueblo a veinte kilómetros de Roma. El pueblo se llama Marino. O quizás Frascati. Da lo mismo. Todos estos pueblos de los Castelli Romani huelen igual: a vino de barril, a piedra mojada y a siglos de resignación acumulada. Me instalé aquí hace doce años, huyendo de una mujer, de un editor y de mí mismo, por ese orden de peligrosidad. De los tres, sólo me he librado del editor. La casa es pequeña, con las paredes gruesas que tienen las casas de los pobres en Italia, gruesas para guardar el calor en verano y el frío en invierno, que es exactamente al revés de lo que uno necesita. Hay una terraza desde la que se ve un trozo de viña y, más allá, otro trozo de viña. En días claros se intuye Roma, una mancha ocre y gris en el horizonte, como un animal herido que no acaba de morir. Me gusta mirarla desde aquí. La distancia la hace soportable. La distancia hace soportable casi todo. Por las mañanas me levanto tarde. Es una de las pocas prerrogativas que me concedo sin culpa. La culpa la reservo para otras cosas: para haber bebido demasiado en los años en que debería haber escrito, para haber escrito demasiado en los años en que debería haber bebido, para esa larga lista de mujeres a las que no supe querer con la intensidad que merecían o a las que quise con una intensidad que no merecían. La vida es un malentendido continuo, y yo he tenido el talento especial de malentenderla mejor que nadie. El médico del pueblo se llama Dottor Evangelisti. Un nombre que parece inventado por alguien con demasiado sentido del humor o ninguno. Evangelisti tiene cincuenta años, barriga generosa, y la costumbre de darte malas noticias con una sonrisa que en otro hombre sería encantadora. En él es inquietante. La última vez que fui a verle me dijo que tenía la tensión alta, el colesterol alto, y la actitud ante la vida demasiado alta para alguien de mi edad. Le pregunté qué quería decir con eso último. Me dijo que debería tomarme las cosas con más calma. Le dije que yo era la calma personificada. Me miró de esa manera en que te miran los médicos cuando no quieren discutir contigo pero tampoco te dan la razón. Luego me extendió tres recetas. No he comprado ningún medicamento. Esto no es literatura de confesión. O quizás sí, pero de la clase que no pide absolución. Escribo estas notas porque el silencio de este pueblo, pasada la medianoche, se vuelve tan denso que hay que hacer algo con él. Se puede beber -y a veces bebo- o se puede escribir, que es otra forma de beber pero con menos resaca y más pretensiones. Elijo escribir. Full Product DetailsAuthor: Francisco R Breijo MarquezPublisher: Independently Published Imprint: Independently Published Dimensions: Width: 13.30cm , Height: 1.80cm , Length: 20.30cm Weight: 0.354kg ISBN: 9798258858740Pages: 342 Publication Date: 25 April 2026 Audience: General/trade , General Format: Paperback Publisher's Status: Active Availability: Available To Order We have confirmation that this item is in stock with the supplier. It will be ordered in for you and dispatched immediately. Language: Spanish Table of ContentsReviewsAuthor InformationTab Content 6Author Website:Countries AvailableAll regions |
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